miércoles, 11 de diciembre de 2013

Rituales



Besarle era como perder los sentidos en  una milésima de segundo  y saber que sus labios de durazno era lo único que calmaba mi adicción a su piel. Tocarle era como hilvanar su nombre letra a letra a los tumbos que daba mi corazón y así revivir cada día la receta, siempre en el  mismo lugar, en ese sordo y mudo espacio donde repetía  mi ritual favorito….



el ritual de su cuerpo junto a el mío.